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EL ESTADO EN EL GOBIERNO DE PORFIRIO DIAZ PDF Print E-mail
Written by Sergio   
Saturday, 28 August 2010 18:54

 

 

Universidad Mundial

Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales

Historia de las Instituciones

El Estado mexicano durante el gobierno de Porfirio Díaz y sus consecuencias sociales.

Maestra Mayra Messina Vázquez.

 

 

El Gobierno de Porfirio Díaz es uno de los acontecimientos más importantes de la historia mexicana. Se ha dicho que el país gozó de estabilidad y una gran prosperidad económica. En este trabajo se hará un análisis crítico para determinar si en esta época realmente se presentó un verdadero desarrollo económico, político y social. Para ello, se abordará el concepto de Estado y cuál debería ser su función social,  así como las características particulares del Estado Liberal Oligárquico de Díaz, bajo el modelo de producción capitalista  y sus consecuencias sociales hasta el día de hoy.

 

 

Definición del concepto Estado y su función en la sociedad.

 

 

Mucho se ha hablado sobre la necesidad del hombre de vivir en sociedad. Según Platón la sociedad surge como un efecto natural de las necesidades humanas, que para ser cubiertas se requiere de la división del trabajo[1]. De acuerdo al pensamiento platónico, el hombre es por naturaleza un ser social, sólo dentro de una sociedad puede desarrollarse plenamente, en este sentido podría decirse que dado que el ser humano debe naturalmente pertenecer a una sociedad, las sociedades deberían fundamentar sus principios, leyes y normas en la propia naturaleza humana para que de esta manera se encuentre en posibilidades de alcanzar el despliegue de todas su potencialidades y ser feliz, ya que siguiendo a Aristóteles, éste es el último fin del hombre.[2]

 

Encontrar la mejor forma de organización social, así como sus fundamentos ha sido motivo de discusión para los pensadores de todos los tiempos.  A pesar de que a la fecha no ha sido posible encontrar una respuesta universal al respecto, todos los pensadores han coincidido en que para el funcionamiento de toda organización social es necesario establecer acuerdos, normas de conducta que eviten el caos y el anarquismo dentro de la organización social que volvería imposible la convivencia. Sin embargo, pese a que este hecho ha sido aceptado por las todos los grupos de individuos, determinar cuáles serán esos lineamientos no ha corrido la misma suerte, ya que lo que ha sido valido para uno en un tiempo o espacio determinados no lo es para otros.

 

 

Según Aristóteles la legislación debe fundamentarse en la justicia y para él “lo justo natural es lo que tiene en todas partes la misma eficacia”[3]. De la misma manera Cicerón pensaba que el consenso de todos los pueblos debería considerarse ley de la naturaleza.[4] Durante mucho tiempo se pensó que la legislación social debería fundamentase en lo que la mayoría determinara como justo. Sin embargo, contraria a esta postura existe la filosofía del derecho natural que establece que las leyes deben atender a la naturaleza humana, que pueden ser develados a través de la razón. Locke uno de los principales exponentes de la corriente iusnaturalista  consideró que para establecer las reglas antes era necesario comprender cuáles son las pasiones de la humanidad, sus necesidades, las condiciones objetivas de su existencia así   como los fines que persigue. Es decir, la legislación debe ir acorde con el ser del hombre.  Desde esta perspectiva existe una unión prácticamente indisoluble entre el ser humano y el derecho.

 

 

Algunos autores han definido con el nombre de Estado al conjunto de individuos, de seres humanos, que hacen vida en común sobre un fragmento limitado de corteza terrestre.[5] Definir el concepto de Estado  es difícil, al hacerlo se corre el riesgo de reducirlo, esto es debido a la cantidad de doctrinas que han abordado la problemática en torno al concepto, sin embargo, en lo que la mayoría de autores han coincidido es que en éste se constituye por tres elementos principales: territorio, población y gobierno.[6] El elemento territorio se refiere a la superficie terrestre, delimitada artificialmente donde vive el grupo de personas que se encuentran sometidas a un régimen jurídico. La población se refiere a los seres humanos a las personas, sin las cuales no tendría sentido ningún organismo estatal, pues la función de éste, en palabras de Rousseau  es procurar el bien de la comunidad, es decir, de las personas y por último el elemento gobierno, siguiendo al mismo autor, es el cuerpo intermedio distinto del soberano y del pueblo encargado de ejecutar las leyes.     De acuerdo con el pensador en cuestión, toda organización social debe vivir bajo normas y asegurando que exista alguien que vele por el cumplimiento de estas leyes. Según él la libertad es un valor  intrínseco al ser humano, entendiendo ésta como la posibilidad de elegir y auto- determinarse, lo que de entrada parece contraponerse a la idea de ser sometido y aceptar ser determinado de manera extrínseca, sin embargo, Rousseau  en su obra el contrato social, concilia estas dos posturas, al decir que si bien todos los hombres son libres e iguales, para estar en sociedad necesitan renunciar a su libertad natural para disfrutar de una libertad civil, ya que sólo de esta manera es posible garantizar la igualdad y el bienestar social.  Siguiendo el pensamiento roussoniano la función fundamental del estado debe ser velar por el bien de la comunidad, basando la legislación en la justicia y respetando la naturaleza humana. A pesar de que su filosofía ha sido uno de los pilares fundamentales de la democracia y de toda la filosofía política, otros   autores han estado en total desacuerdo, de hecho han encontrado que el estado es un aparato opresor cuyo principal propósito es garantizar el dominio de la clase burguesa. Marx dice que en toda organización social existe una lucha de clases y mediante la ideología que es trasmitida a los individuos a través de las instituciones creadoras de sentido como la escuela, la iglesia, los medios de comunicación, la cultura. La clase opresora (burgueses) se asegura de seguir oprimiendo a la clase subordinada ( trabajadores), que son las principal fuente de la riqueza.[7]  La crírtica de Marx va dirigida al estado capitalista, sistema político predominante en la actualidad.

 

El Capitalismo y Estado Liberal Oligárquico Mexicano.

 

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, México vivió uno de los momentos más importantes de su historia política, económica y social. Durante este tiempo se consolidó el proceso de desarrollo del capitalismo,

 

 

 Para Marx, que no utilizó el término, sino expresiones como modo de producción capitatisia o acumulación capitalista, el capitalismo se caracteriza por la producción mecanizada, la propiedad privada de los medios de producción y la creación de una plusvalía (generada por los trabajadores, pero de la que se apropian los propietarios de los medios de producción); su formación se encuentra en La gradual separación de los trabajadores de la propiedad de los medios de producción, iniciada en el siglo XVI y culminada con la generalización del trabajo de fábrica.[8]

 

 

Tras la caída de la dominación española, el caciquismo, el caudillismo y la extensión de las pautas oligárquicas, fueron expresiones sociales que obtuvieron la dominación política del país. Por ello, el primer momento de la vida independiente de México, conocido comúnmente con el nombre de “periodo de anarquía”, contemplaba un Estado nacional que lo era sólo formalmente, pues carecía de control efectivo sobre la población y el territorio”   [9].  A este periodo político se le denomina, Estado Liberal Oligárquico, (1867-1914) forma de gobierno que se caracterizó por “una contradicción interna. Se trata de una combinación eficiente de dos tendencias encadenadas, aunque encontradas. Por un lado, en el plano de las relaciones jurídico-políticas, es liberal. (…) Por otro lado, en el plano de las prácticas políticas imperantes, es oligárquico.”[10] Es decir, existía el predominio de estructuras sociales y políticas con matices estamentales y raciales. Por ello, no existían los partidos políticos, predominaban las formas de liderazgo político como el caciquismo y el caudillismo y era común la explotación de los trabajadores, de maneras no propiamente capitalistas, sin embargo, el estado liberal oligárquico, se concibe como capitalista porque con la separación entre la sociedad y el Estado, se expresa cierta autonomía, por otro lado, se presentó un ataque a las corporaciones y se abrió la economía, también en este tiempo se dio la organización de la hacienda pública, se creó un ejército y una burocracia. Sin embargo, las libertades del liberalismo fundamentadas en la democracia fueron ejercidas únicamente por algunos cuantos y con el paso del tiempo el grupo se redujo aún más, provocando que el Estado fuera cada vez más autoritario. El modo de producción era capitalista. En estas condiciones las ideas del liberalismo jacobino de Juárez fueron remplazadas por las ideas positivistas, promotoras del capitalismo.  Bajo el marco capitalista las dos principales clases sociales eran la burguesía y el proletariado quienes formaban el grueso de la población. La burguesía se encontraba dividida principalmente en dos grupos, por un lado estaban los inversionistas extranjeros que habían llegado con la apertura de la economía y la construcción de vías férreas que abrieron las puertas al imperialismo y por otro lado, estaban los terratenientes que poseían vestigios patrimoniales (hacendados tradicionales)  o los que se beneficiaron de las reformas agrarias y los privilegios políticos para adquirir sus propiedades, que en la mayoría de los casos habían sido confiscadas a la iglesia.( hacendados modernos). Inicialmente no se presentaron conflictos entre los grupos que formaban el bloque de poder. Sin embargo, con el paso del tiempo y tras las desventajas que se daban por el favoritismo del gobierno sobre algunos, se presentó una gran inconformidad que finalmente provocó el desplome del grupo que conformaba el bloque de poder. En este contexto socio-político se dio el gobierno del General Porfirio Díaz.

 

 

El porfiriato y sus repercusiones sociales

 

 

Se ha dicho, que durante los primeros años del porfiriato  hubo estabilidad y un gran crecimiento económico en la nación. Se construyeron, más de 19 000 kilómetros de vías férreas con la inversión extranjera; el país quedó comunicado por la red telegráfica; se realizaron inversiones de capital extranjero y se impulsó la industria nacional. A partir de 1893 se sanearon las finanzas, se mejoró el crédito nacional y se alcanzó gran confianza en el exterior. [11] 

 

El porfiriato se caracterizó por las ideas de Orden y Progreso fundamentadas en el positivismo,[12] pensamiento que años antes había sido introducido en México por Gabino Barreda. La corriente positivista se propagó con gran éxito porque por instrucciones de Benito Juárez, Barreda  elaboró un programa educativo basado  precisamente en este sistema filosófico.

“El positivismo se convirtió en el fundamento indispensable para orientar la educación hacia el progreso, sólo así, se pensaba, se cumpliría el ideal liberal de libertad científica. En diciembre de 1867 el gobierno de Juárez expidió la Ley de Instrucción Pública, en la que se reglamenta el carácter gratuito y obligatorio de la enseñanza elemental, con base en la cual se funda la Escuela Nacional Preparatoria como la institución más representativa de la nueva orientación de la educación”[13].

 

Pese a que las intenciones  de Juárez  iban encaminadas a la restauración del régimen republicano, un Estado laico y la educación pública recobraba, el  porfiriato distorsionó la esencia de esta reforma y favoreció únicamente a unos cuantos. Se invirtió en  educación, pero,  sólo en la educación de los jóvenes con poder económico. El grueso de la población siguió padeciendo el analfabetismo.  De esta manera la educación sufrió otro estancamiento y “tenía el propósito fundamental de formar la burguesía mexicana  que se constituyó de individuos cuyos conocimientos e ideologías los hacía de hecho los más viables conductores de la economía del Estado”[14].  Bajo el marco  positivista, se anteponían los valores económicos ante cualquier otro. Se  pensaba que “cuanto más ricos sean sus ciudadanos más progresará el país”[15] pero se olvidaron de que “el enriquecimiento exagerado de unos (pocos) implicaba el empobrecimiento exagerado de otros (muchos)”[16].  Por otro lado, el Estado liberal oligárquico durante el porfiriato, no concibió a la escuela como una verdadera institución creadora de sentido para la población, sino que la convirtió  en   parte de un aparato represor que a través de la educación creaba un abismo profundo entre unas clases y otras. Este fenómeno llama la atención de manera especial, porque al parecer la discriminación y la corrupción en el sistema educativo mexicano prevalecen hasta nuestros días. Actualmente, la educación es un derecho constitucional. Los niños mexicanos deben recibir educación gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. La educación debe favorecer su cultura general, las condiciones de igualdad de oportunidades y el desarrollo de sus aptitudes, así como su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, para vivir funcionalmente dentro de esta sociedad. Sin embargo, en la práctica no se cumplen estos propósitos. Se argumenta que no alcanza el tiempo, que no cuentan con los recursos humanos, ni económicos necesarios,  entre otros pretextos.  El marco normativo de la educación es claro, dice que debe ser gratuita,  que es al estado a quien corresponde proveer de todo lo necesario a las instituciones educativas para que presten una enseñanza que fomente el desarrollo integral y armónico del ser humano, en beneficio de la nación. La Federación asigna grandes partidas a la educación, el asunto es que según parece, este recurso nunca llega a su destino final. Las consecuencias de la mala educación y corrupción del sistema educativo mexicano, se ven los problemas sociales tales como, alcoholismo, delincuencia, pobreza, altos índices de madres adolescentes, abortos, entre otros malestares que están llevando a la sociedad a un gran caos. Lo más triste, es que a pesar de esto, parece que hemos aceptado la corrupción educativa prácticamente de manera unánime. Después de las condiciones políticas, económicas y sociales que han caracterizado a  nuestro país durante todos estos años, los mexicanos hemos entrado en un gran desanimo, en una pasividad que nos ha vuelto sólo agentes receptores del sistema, cosa que no sucedió en el tiempo de Díaz,  por ello, el análisis del Estado liberal mexicano, debería motivarnos a la participación social.

 

 

Por otro lado, ciertamente durante el porfiriato  se dio un gran crecimiento económico, sin embargo, este no fue un verdadero desarrollo, ni económico, ni político y mucho menos social. La mayor parte de las inversiones pertenecían a extranjeros, o a empresarios que vivían con capital prestamos por los bancos, por tanto, sujetos a movimientos que estaban totalmente fuera de su control. Como en aquel tiempo,  la apertura de la economía, dejó a muchos empresarios regionales sin posibilidades de competir, de igual manera  sucede ahora a muchos pequeños comerciantes que con la llegada de los grandes corporativos han quedado fuera toda posibilidad para competir por el mercado. El asunto de la globalización y la apertura de los mercados, es un arma de dos filos que puede llevar a los ricos a ser más ricos y por el contrario a los pobres a sumirse en una pobreza más extrema. El capitalismo, lleva a las sociedades a la competencia feroz, lo que es muy perjudicial para quienes no tienen los elementos para competir. Los mexicanos de antes y los de hoy, hemos sido arrojados a un sistema económico  que exige, no sólo capital, sino también preparación profesional, para enfrentar a las potencias económicas, sin embargo, no hemos recibido la protección que el Estado como pilar de las instituciones creadoras de sentido  debería de procurarnos.

 

 

 Además del analfabetismo y la pobreza que vivía el pueblo mexicano en el porfiriato, la estabilidad del país se había logrado de maneras muy cuestionables; a pesar de la libertad de expresión adquirida recientemente, se vivía una gran represión, porque las ideas contrarias al régimen, eran motivo de fusilamiento. En la actualidad, la libertad de expresión es también un derecho constitucional, sin embargo, aunque existe una mayor apertura, no son pocos los periodistas que han sido asesinados o desaparecidos misteriosamente, por otro lado, el gobierno y los burgueses actuales, ejercen un gran control sobre los medios de comunicación y la información que estos divulgan y que por lo general, tiene el propósito de inculcar una ideología que les garantice continuar con el poder de manera hegemónica,  por tanto, nuestra libertad de expresión es relativa, tal como lo fue en sus orígenes.

 

 

En general, el liberalismo oligárquico de Porfirio Díaz, en cuanto a lo social no fue bueno, aunque la burguesía de la época vivía en una gran opulencia, recibían educación y gozaban de cierta seguridad,  la mayor parte del país estaba sumido en grandes desigualdades, casi todo de pueblo vivía en la ignorancia, en condiciones insalubres, y en una extrema pobreza mientras que los burgueses acrecentaban cada vez más sus bolsillos como resultado de los abusos a los trabajadores.  Todas estas molestias sociales fueron a parar en la rebelión surgida el 20 de noviembre de 1910.

 

 

Las condiciones sociales actuales, ciertamente han cambiado y son mejores que las de aquél tiempo, por ello, quizá pensar en una revolución armada no sea la solución para nosotros. Sin embargo, pese a los avances políticos, económicos y sociales logrados, las instituciones creadoras de sentido: la escuela, la iglesia, la familia, el estado, aún están en crisis. Por ello es urgente, encontrar nuevos paradigmas, que sirvan de fundamento a la sociedad actual. En la época porfirista, a la par de la revolución armada, se alzaba otra revolución aún más profunda y complicada: una revolución intelectual. Por el año de 1908, se forma el ateneo de la juventud, desde aquí se preparaba “una lucha contra la desmoralización de la época porfirista”.[17]  El ateneo de la juventud surge porque “El positivismo produjo un vacío en espíritu mexicano que la ciencia no pudo llenar,(…) dejó multitud de hombres sin convicciones morales firmes, ni un ideal superior para dirigir e impulsar la vida”[18]

 

 

El gobierno del General Díaz, lastimó la vida social, cultual y política de México. Por ello, era necesario replantearse las estrategias para reestructurar el país. Los miembros del ateneo de la juventud,  estaban convencidos de que a través de la educación, era posible reorganizar a la nación para alcanzar el verdadero desarrollo, el progreso y el bienestar del pueblo.  Por ello, consideraban que la educación oficial debía reformarse y fundamentarse en las actividades del espíritu. “El nuevo sentir, nos lo trajo nuestra propia desesperación, el dolor callado de contemplar la vida sin nobleza ni esperanza”[19]  Este sentir y las ideas humanistas de los pensadores del círculo, dieron origen a la reforma educativa más importante del siglo XX.  José Vasconcelos, miembro del ateneo de la juventud, filósofo y poeta, fue un verdadero precursor y promotor de la educación y la cultura en México. Se dio a la ardua tarea de la alfabetización del pueblo y defendió la idea del nacionalismo cultural. El 04 de Junio de 1920 fue nombrado Rector de la Universidad Nacional, desde aquí, realizó la propuesta de crear lo que hoy conocemos como Secretaría de Educación  Pública. El 28 de septiembre de 1921, durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón se fundó dicha secretaría. El 10 de octubre del mismo año, José Vasconcelos inició sus labores como Secretario. Desde esta posición, realizó una gran campaña educativa. Su estrategia para este trabajo consistía en:

 

 

“un ministerio con atribuciones para todo el país, y dividido para su funcionamiento en tres grandes departamentos, que abarcan todos los institutos de cultura; a  saber: Escuelas, Bibliotecas y Bellas Artes (…) desde la escuela primaria operan juntos cada uno con su función: las ciencias enseñadas por la escuela propiamente dicha, la gimnasia, el canto y el dibujo a cargo de especialistas y no del mismo maestro normal y la biblioteca al servicio de todos…[20]

 

 

Siguiendo este modelo se crearon los programas para todas las escuelas del país. Desde entonces, la educación ha sido normada por la Secretaria de Educación Pública.

 

 

“El ministerio de José Vasconcelos, tuvo el apoyo económico del presidente Obregón, el doble y el tripe de los años anteriores. Su mayor interés fue la campaña contra el analfabetismo; dio apertura a cinco mil escuelas, incorporó nueve mil maestros al sistema de enseñanza; se matriculó más de un millón de alumnos en un sistema que antes no recibía ni quinientos mil”[21]   

 

 

El plan de Vasconcelos además de terminar con el analfabetismo era crear un Nacionalismo Cultural. Consideró importante que el arte fuera público, popular y revolucionario. Por ello, dio gran importancia a la educación artística y la incluyó oficialmente en el programa de educación. Estimuló principalmente las artes plásticas, con pintores como José Clemente Orozco, David Alfaro Sequeiros y Diego Rivera, a quien en 1921 nombró encargado gubernamental de las cuestiones relacionadas con el arte. Por otro lado, organizó el Departamento de Dibujo y Artesanías, así como escuelas al aire libre y centros culturales por toda la república. Para consolidar la cultura se difundieron miles de libros, de autores de la talla de Homero, Miguel de Cervantes Saavedra, Lope de Vega, Platón, Aristóteles, Virgilio entre otros.[22] El Filósofo, poeta, José Vasconcelos dedicó toda su vida a promover la educación y la cultura para crear una identidad nacional mexicana y sobre esta base, reestructurar al país y generar un verdadero desarrollo humano.

 


Conclusión

 

 

Con el desarrollo de este trabajo se ha visto que el estado liberal oligárquico de Porfirio Díaz, benefició sólo a algunos cuantos y que no tuvo como propósito cerrar las brechas entre las clases sociales y propiciar el bienestar  común, sino que se dedicó a salvaguardar los interés la clase burguesa, sumiendo al resto de la población en una extrema pobreza. Por ello, se concluye que no tuvo un verdadero desarrollo económico, político y mucho menos social, por otro lado, se concluye también que  un estado que no tiene como fin último el bien de la comunidad, lleva a la sociedad al caos y tarde o temprano se desploma. Por ello, es importante cuestionarse hacia dónde está llevando el estado mexicano actual a la sociedad.

 

  Por otra parte, también ser analizó cómo, a través de las actividades fundamentadas en el espíritu como la educación, la ética y el arte, es posible construir una sociedad fundamentada en principios y valores que repercuten en el bienestar social. Por ello, con este trabajo más que presentar una conclusión, se pretende abrir la brecha para futuras investigaciones que tengan como objetivo, la creación de nuevos paradigmas que permitan al Estado encontrar alternativas para acciones, estrategias  y políticas públicas fundamentadas en la libertad, la justicia y la igualdad.

 

 

 

 

 

 

 



[1] Platón, La República o De lo Justo, Porrúa, México, 1965,p.354

[2] Gutíerrez Saenz, Raúl, Introducción a la Ética, Ed. Esfomge, México, 2000 p.264

 

 

[3] Bobio Norberto/Bovero Michelangelo, Sociedad y Estado en la filosofía política moderna, Fondo de Cultura Económica, México, 1986

[4] Loc. Cit

[5] Dorantes Tamayo, Filosofía del derecho, Oxford, México, 2000,p.35

[6] Loc. Cit.

[7] Gutierrez Saenz, Ob. Cit.

[8] http://www.proyectosfindecarrera.com/definicion/capitalismo.htm

[9] LEAL, Juan Felipe, El Estado y el bloque en el poder en México: 1867-1914, Historia Mexicana Vol. XXIII, México, 1947.

[10] Historia mexicana p.703)

[11] Porfiriato, www/Porfiriatohttp://es.wikipedia.org/wiki/porfiriato. 

[12] Corriente filosófica de la segunda mitad del  S. XIX, que exalta a la ciencia como  única guía de la vida particular y asociada al hombre, esto es, como único conocimiento, única moral y única religión posible.

[13] Porfiriato, http://html.rincondelvago.com/educacion-en-la-epoca-de-porfiriato.html

[14] Loc.cit

[15] http:html.rincondelvago.com/positivismo-en-mexico.html

[16] Loc.cit

[17] RAMOS, Samuel, Historia de la Filosofía en México, Obras Completas, Tomo II, Ed. Universidad Autónoma de México, México, 1976 p.209

[18] Ob.cit  p. 211

[19] Loc.cit

[20] VASCONCELOS, José, La Raza Cósmica. Misión de la Raza Iberoamericana, Agencia Mundial de la Librería, Barcelona, 1953.

[21] OCAMPO, López Javier,  www.rudecolombia.edu.co/rhela/index.php/rhela/article/.../104 - Similares
de O López - 2008 -

[22]Loc. cit

 

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